El régimen habla de contrarrevolución
En 1981 Medjugorje estaba en Yugoslavia, bajo un gobierno comunista. A sus autoridades, cuenta el archivo de la parroquia, no les agradaba nada de lo que pasaba en el pueblo, y el 4 de julio de 1981, a los diez días del 24 de junio, declararon que aquello era contrarrevolución. El mismo archivo añade, sin dar el día, que la policía llamó a Sarajevo al obispo de Mostar, Mons. Pavao Žanić, para interrogarlo, y que llamó también al párroco, fra Jozo Zovko.34
La página histórica de la parroquia describe cómo era llegar a Medjugorje en aquel tiempo. Quien venía se topaba con la pobreza de la comarca y con el mal recibimiento de la policía; atender a los peregrinos no estaba permitido, y tanto ellos como la gente del lugar se arriesgaban a la persecución y a la cárcel por hablar de las apariciones. Aun así, añade, los vecinos fueron hospitalarios.8
La policía cierra el Podbrdo
Lo que siguió a los siete primeros días lo cuenta fra Ljudevit Rupčić, franciscano y biblista croata, en su Breve historia. Según él, muy pronto después del 30 de junio la policía empezó a impedir la subida al Podbrdo: primero a los videntes, luego a la multitud. La página actual de la parroquia lo cuenta igual. Ninguna de las dos da el día.67910
Rupčić cuenta también que los videntes siguieron viendo a la Virgen a escondidas, en sus casas y en el campo, y que le hablaban ya con más confianza. Él lo narra como un hecho; aquí se recoge como testimonio: es lo que los videntes afirman haber vivido.69
La foto de este capítulo muestra la Cruz Azul, al pie de la colina. No es de aquellos meses: según la Guía del Santuario, se erigió en 1985.5
Videntes interrogados
La Guía del Santuario resume ese tiempo en pocas líneas. Dice que la persecución empezó con las apariciones mismas y que alcanzó a todos: a los videntes y a sus familias, a la gente de la parroquia, a los sacerdotes y también a los peregrinos. A los videntes los llevaron ante la policía para interrogarlos y los sometieron a exámenes psiquiátricos; el resultado, según la Guía, fue siempre que estaban sanos, y lo mismo confirmaron otros exámenes en los años siguientes. Ya el 29 de junio, un reconocimiento médico en Mostar había terminado igual (capítulo 3).569
Fra Jozo Zovko, de la duda a la defensa
El párroco no creyó al principio. Según el archivo de la parroquia, fra Jozo Zovko y fra Zrinko Čuvalo, que trabajaba con él, rechazaron de plano, en los primeros momentos, cuanto se decía de apariciones y visiones; cuando el obispo los animó a definirse, respondieron que no había prisa y que convenía ver cómo seguían las cosas.4
Con la colina cerrada, el párroco abrió la iglesia. Empezó a recibir a los peregrinos para rezar el rosario y celebrar la Eucaristía, y los muchachos rezaban allí también. De esa oración en la iglesia trata el capítulo 5.69
Rupčić cuenta que un día, en pleno rosario, el párroco se interrumpió y entonó de pronto un canto popular a la Virgen. Los presentes advirtieron que le pasaba algo fuera de lo común, y él dijo después que la había visto. La página actual de la parroquia repite el relato. Es un testimonio, y como testimonio se recoge. Desde entonces, sigue Rupčić, el fraile que había rechazado todo rumor de apariciones pasó a defenderlas, y mantuvo ese apoyo hasta el punto de acabar condenado a prisión.679
Fue arrestado el 17 de agosto de 1981, menos de dos meses después del primer día —al mes y medio, dice la Guía—, y un tribunal comunista lo condenó a tres años y medio de cárcel. Con él fue encarcelado fra Ferdo Vlašić y, poco después, fra Jozo Križić. No fueron los únicos: el archivo recuerda que defender Medjugorje en público tenía su riesgo y que también hubo vecinos y peregrinos presos. La página actual de la parroquia añade que fra Jozo siguió dando testimonio desde la cárcel. Las fuentes de la parroquia no dicen la fecha de la sentencia, cuánto tiempo cumplió ni cuándo salió, y por eso aquí no se dice.457
El obispo en el verano de 1981
Mons. Pavao Žanić, obispo de Mostar-Duvno cuando empezaron los hechos, estuvo cinco veces en la parroquia durante los dos primeros meses. El 21 de julio se reunió con los seis, que le contaron lo que vivían; según la cronología que Mons. Armando Matteo presentó en 2024, seguía convencido de que no mentían.234
Esa convicción la expresó también en público, y las fuentes lo cuentan de dos maneras. El archivo de la parroquia cita su homilía del 25 de julio, fiesta de Santiago Apóstol, patrono de la parroquia. Mons. Matteo dice que la manifestó unos días después del 21, al administrar la Confirmación en Medjugorje. Ninguna de las dos fuentes dice si fue la misma ocasión.234
De aquella homilía, el archivo conserva el razonamiento: un niño solo podría ser terco, pero seis niños sencillos, presionados sin descanso, lo habrían admitido todo en media hora si mintieran. Garantizó, además, que ningún sacerdote los había instigado. Y concluyó:4
«Lo seguro es: Los niños no mienten.»4
El 16 de agosto repitió en Glas Koncila, periódico católico croata, que nadie, y menos la Iglesia, había empujado a los niños a decir falsedades. Con el tiempo, dice el archivo, habló cada vez menos de las apariciones y, tras un periodo de silencio, pasó a rechazarlas. Ese cambio se cuenta en el capítulo 8.4
Enero de 1982: una sala lateral de la iglesia
El relato de Rupčić cierra esta etapa el 15 de enero de 1982. Desde ese día, según el testimonio de los videntes, las presuntas apariciones tuvieron lugar en lo que él llama «una estancia lateral de la parroquia» y la página actual de la parroquia describe como una sala lateral de la iglesia parroquial. Lo dispuso el párroco, a quien el relato no nombra, por las dificultades y los peligros que volvían a presentarse.679
Así fue, según las mismas fuentes, hasta abril de 1985, cuando, a instancias del obispo diocesano, el lugar pasó a ser una habitación de la casa parroquial.679
Ese mismo mes de enero de 1982, el obispo formó una comisión de cuatro miembros para investigar los hechos.4
En poco más de medio año, la oración que había empezado en la colina tenía su lugar en la iglesia de Santiago. Lo que creció allí se cuenta en el capítulo 5. Y la Nota de 2024 recuerda para qué se va a Medjugorje: no para encontrarse con supuestos videntes, sino con María, Reina de la Paz, y con Cristo (n. 41).1