Primera piedra
La oración con el corazón
Orar con el corazón es rezar en serio y sin prisa: no repetir palabras mientras la cabeza anda en otra parte, sino ponerse delante de Dios tal como uno está, con lo que uno trae.
El Rosario es la manera más sencilla de empezar. Se reza con la Virgen y, misterio tras misterio, se contempla con ella la vida de Jesús.
Para empezarUn misterio al día, despacio, pensando en la escena. Mañana, otro.